Este es un tiempo difícil para la economía global y para Europa. El capitalismo está luchando, China crece, la gasolina decae y el medio ambiente está sufriendo. ¿Es éste el final del capitalismo tal y como lo conocemos? ¿o es una parte normal de la economía internacional?

No hace tanto tiempo, nadie en el mundo había oído hablar de la “crisis crediticia” o de los mercados “subprime”. Ahora estas palabras están en la punta de la legua de todos ya que los efectos reales de esta crisis financiera que parece remota afectan a los hogares. Una vez, la dirección buena de una economía no importaba demasiado; el crecimiento estaba garantizado simplemente porque había mucho dinero alrededor. Ahora hay un límite de la cantidad de dinero disponible y sólo las inversiones más seguras la conseguirán.

Entonces ¿Dónde empezó todo? Como la mayoría de las tendencias globales, las crisis de crédito empiezan en los Estados Unidos. Los bancos buscando siempre hacer más y más dinero empezaron ofertando hipotecas a familias que difícilmente podrían devolver el dinero. Luego reempaquetaron dichas hipotecas para que parecieran inversiones seguras a largo plazo y las vendieron.

Pero la gente con dichas hipotecas empezaron a fallar. Eran incapaces de pagar y los banqueros que tenían las supuestas inversiones seguras construidas sobre la promesa de los deudores de devolver el dinero, se vieron con una serie de productos sin valor. Intentaron venderlos pero nadie los quiso. Y las financieras se empezaron a dar cuenta de la profundidad del problema: bancos enormes habían invertido miles de millones en esas hipotecas que simplemente no podían ser devueltas. Los bancos internacionales se encontraron en un problema complejo con las deudas que nunca serían pagadas. E hicieron préstamos basados en la promesa de que el dinero sería devuelto. De repente, los bancos quedaron expuestos y vulnerables. Pararon de prestar dinero entre ellos, desesperados por retener tanto dinero real como les fuera posible en sus cajas.

Así porque las compañías financieras estaban lanzando dinero a la población de los EEUU y alrededor del mundo, sin asegurarse correctamente de que esas personas podrían devolver la deuda, crearon un sistema inestable, obvio en estos momentos. Cuando se dieron cuenta de que el dinero que les habían prometido nunca existiría dejaron de prestar dinero a no ser que estuviesen realmente seguros de que sería devuelto. Y esto significa que a no ser que tuvieses un salario muy elevado, un trabajo seguro o un plan de negocio sorprendente, no obtendrías un préstamo para una hipoteca o un negocio.

Y ya que los bancos no te prestarían el dinero, no puedes gastarlo. No puedes emprender un negocio, no puedes comprar una casa, no puedes comprar demasiado. Y porque no puedes gastar mucho las tiendas empiezan a luchar hasta cerrar. La gente empieza a estar desempleada. Por consiguiente tienes menos dinero para gastar. Más personas empiezan a pedir el subsidio por desempleo y los pagos de la seguridad social. Los impuestos suben al mismo tiempo que la cantidad de dinero disponible baja. Así el ciclo empeora.

El sistema bancario

Hay otra razón más profunda de porque la provisión de dinero es necesaria. Muchas personas no se dan cuenta de ello pero todo el sistema económico de Occidente está fundamentado en la deuda, promesas y confianza. Se llama el Sistema Bancario de Reserva Fraccional.

Está basado en la premisa simple de que la gente siempre confiará que cuando gastan dinero con la tarjeta de crédito o cuando ven su cuenta a través de Internet y tienen cientos en su cuenta que realmente es eso, físicamente, que dicho dinero está en el banco. Si crees que está allí da lo mismo si físicamente existe. Serás feliz de creer que el dinero está allí y no irás realmente a comprobarlo.

Y la cruda verdad es que el dinero no existe. Si todos al mismo tiempo fuésemos al banco y pidiésemos todo el dinero en efectivo, nos encontraríamos que el banco no tiene físicamente todos los billetes necesarios para pagar la cantidad de dinero a los clientes.

Esto es porque el sistema bancario de reserva fraccional se fundamenta en la esperanza de que los contribuyentes nunca pedirán su dinero, no al mismo tiempo. Porque pensamos que el banco tiene el dinero, luego el banco puede prestar más dinero que de hecho tiene. Si nadie lo comprueba, entonces ¿quién hará que el banco pare de incrementar los números según lo que tenga en reserva?

El gobierno no regula esto lo suficiente – y los bancos deben tener una fracción de la cantidad de dinero que realmente prestan. Así, por ejemplo si un banco presta 100 euros debe tener al menos físicamente 10 euros en su caja. De esta manera debería tener una reserva en un ratio de 10:1. Por cada euro que realmente tiene puede crear y prestar 10 euros ficticios, Y porque gran parte de este dinero es transferido por ordenador y nunca es visto realmente hace que todo el proceso sea más fácil.

Así si tomas prestados 100 euros y luego los gastas en una bicicleta nueva, la persona de la tienda de bicicletas tomará los 100 euros y los ingresará en su banco. Y el banco de esos 100 euros creará más dinero. A expensas de esos 100 euros prestará incluso más dinero ficticio.

La belleza de este sistema es que siempre que permanezca en movimiento nadie se dará cuenta de los problemas. El hombre que tomó prestados 100 euros los devolverá con dinero real. El banco donde los 100 euros están ingresados y que luego prestará incluso más dinero que 100 euros tendrá también ese dinero de vuelta por el paso del tiempo.

Y así bajo el sistema de reserva fraccional, la cantidad de divisas reales se aumenta por el tiempo pero no se devalúa el dinero siempre y cuando las oportunidades de expandir e invertir sigan creciendo.

Y éste es el problema. Ahora con el colapso del crédito los bancos están dificultando el acceso al dinero. Porque las personas no pueden acceder al dinero no pueden gastar y de esta manera no pueden seguir creado más dinero. Los negocios no pueden emprenderse. Los consumidores no pueden gastar dinero libremente – sólo se compran los productos básicos. Las oportunidades de abrir nuevos mercados para productos descienden.

China y el dióxido de carbono

Combinado con el problema de liquidez crediticia tenemos el auge de China y Asia. Se estima que China crea una nueva central térmica cada seis días al ritmo de su demanda de energía. Debido a que la producción de petróleo se mantiene igual pero la demanda se ha incrementado masivamente, el precio del fuel también ha crecido desorbitadamente. Los costes del petróleo en todo el mundo han ido aumentando porque aunque la oferta de energía permanezca igual, la demanda de ella, principalmente por parte de los consumidores chinos ha crecido de forma espectacular.

Y esto también ha provocado una desaceleración del gasto – cuesta más comprar, transportar productos y cocinar. Y los consumidores recortan sus gastos cada vez más. Y porque hay más concienciación del impacto destructivo sobre el medioambiente, amplios sectores de la economía global quizá tengan que ser completamente reestructurados o incluso abandonados si la tecnología no se adapta. Si las emisiones de CO2 están causando el recalentamiento global y el problema es tan serio como nos han dicho, y si los políticos van a parar realmente el aumento de las emisiones, luego esto significa abandonar completamente los vuelos y el transporte por carretera. De hecho esto significaría el colapso de las economías. La vida británica está predominantemente basada en el transporte por carretera y viajar para trabajar. La cultura americana adora los coches y la libertad que proporcionan. Y Japón fabrica Toyota, la compañía más grande del mundo de coches. Así que si tenemos que abandonar los coches por su impacto destructivo sobre el medioambiente nuestros conceptos del siglo 21 cambiarán y retrocederemos 200 años.

En los Estados Unidos los precios de los inmuebles en las zonas de la periferia urbana ya han empezado a caer al ritmo que suben los precios de la gasolina. Viajar para trabajar en la ciudad ya no es un modo de vida racional. El futuro implica vivir en la ciudad e ir al trabajo andando, no conducir desde lejos.

La nueva ola de ecologismo combinada con el crecimiento de los precios del fuel y mezclada con la escasez de la oferta de dinero amenaza el sistema bancario de reserva fraccional. Si tenemos que parar la producción de coches y la compra, y los viajes aéreos, estamos de hecho reduciendo nuestros mercados y oportunidades de inversión, lo cual sucesivamente reducirá la capacidad del sistema de crear dinero y riqueza. Éste descansa sobre la expansión de los mercados y las oportunidades, la creatividad humana y la innovación y sobre el suministro inagotable de recursos. Quizá simplemente sea que estamos enfrentándonos a los límites mundiales reales de crecimiento eterno.

La economía de España es un ejemplo. La tasa de paro aumenta y el boom inmobiliario ha parado en seco. Porque el suministro de dinero barato se ha agotado, los españoles y toda la gente del mundo que compraba inmuebles españoles han parado de comprar.

Algunas personas hace unos pocos años compraron inmuebles en España mientras que mantenían sus trabajos en Inglaterra. Volaban a Inglaterra para la semana y los fines de semana a España. Este tipo de vida ya no es posible con los altos cotes de la gasolina y el final de los vuelos baratos.

El suministro de dinero barato era también un problema – ya que los precios parecía que no iban a parar de crecer, los bancos prestaron dinero sin ser demasiado cuidadosos y como resultado la población española ha tomado prestada la misma cantidad que el PIB español y de esa deuda, las hipotecas para comprar propiedades suman el 60%.

Los problemas de la Eurozona

Una vez, debido a los problemas de la economía en España, el valor de la peseta hubiese caído y en esta operación el valor de los productos españoles hubiese caído haciéndolos más atractivos a los compradores extranjeros porque eran baratos y de esta forma ayudando a impulsar la economía otra vez. Pero ahora España está atascada con el euro y la preocupación principal del Banco Central Europeo no es España sino Alemania y Francia.

Porque Alemania ha tomado medidas para reducir su deuda y gasto público, se ha encontrado en una posición mejor en este período de problemas económicos. Mientras que España, Italia y Grecia (y hasta cierto punto Francia) realmente necesitan que los tipos de interés bajen para hacer el dinero más accesible a la población e inversión y así crear riqueza. Alemania tiene exactamente el problema contrario: parar el gasto excesivo de la población y forzar la subida de los precios (causando inflación). El BCE decidió mantener los tipos de interés altos para ayudar a Alemania y de esta manera ha sacrificado las necesidades de las economías latinas y mediterráneas por el bien de la alemana llevando a muchas personas a pensar en el euro como el antiguo marco alemán pero disfrazado.

Desde hace mucho tiempo hasta ahora muchos economistas han anunciado el colapso del euro, al menos no todos, el profesor Milton Friedman, quien dijo en 2004 que sospechaba que la eurozona podría implosionar. Friedman simplemente no pudo ver como las diferentes economías de Europa podrían todas funcionar con un tipo de interés único y cómo la multitud de lenguas y culturas podrían funcionar en una sola economía, lo cual es sobre lo que descansa el euro. Dados los problemas económicos que están acaeciendo, éste podría ser un momento importante para el futuro de la viabilidad del euro.

Conclusión

Ésta es una época difícil para la economía mundial y especialmente para las economías occidentales. Es un problema creado por el capitalismo y la avaricia, ya que la codicia es un componente esencial del capitalismo y probablemente un rasgo básico de la humanidad (y particularmente de los que toman las decisiones), no es probable que el sistema global de economías de mercado esté en peligro permanente. El capitalismo, tal y como argumentó Joseph Schumpeter, se automenoscaba, y erosiona las cosas que lo hacen exitoso. Esto inevitablemente llevará a crisis periódicas.

El economista ruso Kondratiev también dio cuenta de que las economías tienden a funcionar por ciclos y este fenómeno ha sido conocido como las olas Kondratiev – períodos de expansión y contracción del capitalismo global. Thomas Malthus, un economista de principios de 1800 y Karl Marx, el gigante intelectual detrás del comunismo, también vieron que el capitalismo puede y debe estar sujeto a crisis al continuar. Si el dinero no es reinvertido, y si se abandona el ciclo de producción el sistema luchará.

Pero esto ya ha pasado y volverá a pasar. La crisis financiera global conocida como la Gran Depresión de 1929 fue probablemente porque se perdió la confianza, los préstamos pararon y la provisión de dinero se redujo después de un periodo de boom insostenible. Pero la aceptación fundamental de que el sistema capitalista es el que mejor se adapta a la naturaleza humana y permite la libertad suficiente para la innovación humana y recompensa a aquellos que lo intentan, junto con las señales del mercado de precios fuertes harán que el cambio ocurra, aunque ya es muy tarde para evitar el cambio climático. Pero aquellos que buscan la revolución socialista y el colapso del capitalismo, tendrán que esperar unos cuantos años más. Las dificultades actuales no son el principio de la revolución mundial.

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