El Salvador: El FMLN y el desempleo

por Manuel Hinds

Manuel Hinds ex Ministro de Finanzas de El Salvador y autor de Playing Monopoly with the Devil: Dollarization and Domestic Currencies in Developing Countries (Council on Foreign Relations, 2006).

La crisis financiera que está afectando al mundo entero, incluyendo nuestro país, ha venido a acentuar las inhabilidades intrínsecas que tiene el FMLN (Farabundo Martí para la Liberación Nacional) para resolver los problemas económicos del país. La crisis pone en evidencia que no es que el FMLN sea menos hábil que cualquier otro partido político de dar estas soluciones; demuestra que tiene una contradicción estructural con las soluciones que son posibles para estos problemas.

Nadie puede llamarse a engaño sobre la verdadera ideología del FMLN, que pretende establecer una dictadura del tipo Castro en el país. Para hacerlo, está siguiendo una estrategia idéntica a la que ha seguido Hugo Chávez en Venezuela: llegar al poder negando que quiere hacer cambios en el sistema democrático y en la economía de mercado que privan en el país, para luego, al contar con la enorme maquinaria del Estado, imponer una dictadura creciente a través de fomentar la lucha de clases, usando la máxima de divide y vencerás. La creación de esta dictadura requiere que tanto el poder político como el poder económico se concentren en el grupo de personas que quieren controlar la sociedad —los amigos de Chávez en Venezuela, el FMLN en El Salvador—. Es hacia allí que el FMLN quiere llevar al país.

En el último mes la actividad económica ha caído y el mantenimiento y aumento del empleo se ha convertido en la preocupación más grande de la población. Por motivos electorales, el FMLN quiere presentarse como un partido que en el gobierno sería capaz de crear empleos. Pero la creación de empleo requiere inversión, y la inversión requiere de dos cosas: el capital financiero necesario para hacer las inversiones y el capital humano necesario para manejarlos, y el FMLN no tiene ninguno de los dos. Cualquiera puede entender que si lo que se quiere es aumentar el empleo estos recursos deben ser adicionales a los que ya existen. Esto plantea dos problemas muy serios para el tipo de economía que es el ideal del FMLN desde su fundación: la controlada por el Estado. En una economía de mercado los fondos necesarios para invertir están todos ligados con la creación de valor económico. El dinero para pagar la inversión sale de la misma producción generada por ella.

El Estado no puede crear empleos así en el gobierno. El problema es que en el largo plazo el Estado sólo puede generar los fondos necesarios para crear empleo poniéndole impuestos al sector privado. Los préstamos, la otra fuente de fondos que puede usar, deben pagarse, y la única forma en la que el Estado puede pagarlos es cobrando impuestos para hacerlo. Es decir, para tener fondos para invertir, el Estado debe quitárselos al sector privado, con lo que disminuye la capacidad del sector privado de generar empleo. De esta forma, el FMLN podría generar empleos en el gobierno sólo a costa de quitárselos al sector privado. Y, como pasó en Cuba, una vez que destruye al sector privado ya no tiene de dónde sacar los fondos.

Usted podría argüir que el FMLN podría crear empresas estatales, invirtiendo en ellas y generando valor agregado igual que el sector privado. Al fin y al cabo, eso es lo que quieren hacer. Pero allí el problema es la falta de capital humano. Imagine usted, estimado lector, a las empresas salvadoreñas manejadas por las personas que aparecen gritando y arrojando piedras en las manifestaciones, o por los políticos que usted ve en la televisión mostrando el más completo desconocimiento de lo que es una carta de crédito, que creen que los bancos guardan el dinero de todos los depositantes en gavetas, que no entienden de dónde sacan los bancos el dinero para prestar, y que mucho menos saben cómo manejar una empresa.

Pero la contradicción entre el FMLN y la creación de empleo va mucho más allá. Con su retórica agresiva contra el mercado y el sector privado, con sus manifestaciones violentas, con su obvia asociación con Fidel Castro y Hugo Chávez, el FMLN espanta no sólo la inversión sino también el funcionamiento normal de la economía. En este momento, el miedo más grande que está reprimiendo la inversión y el gasto normal, causando el aumento en el desempleo del país, es el de lo que puede hacer el FMLN si gana las elecciones. Ese miedo es mucho peor que el de la crisis. La prueba de ello es que nadie quiere negocios que den su resultado después del 1 de junio.

Ese terror no es un invento de ARENA. Está inspirado en la realidad, en la realización de lo profunda que es la ignorancia de las personas que manejarían las instituciones estatales a todo nivel, y en el énfasis que el FMLN ha dado a la destrucción en toda su historia, sin tener ningún interés en la construcción de una sociedad sana social y económicamente. Estos problemas del FMLN están teniendo ya un costo enorme en trabajos para nuestra sociedad —y sólo con el miedo de que puedan ganar las elecciones—. Imagine usted el desempleo y la crisis que habría si las ganaran.

Sorpresas y mentiras de la petrolera venezolana

por Robert Bottome y Norka Parra

Robert Bottome es director de VenEconomía.

Norka Parra es analista de VenEconomía.

Para sorpresa de muchos y contrario a la política estatizadora del gobierno de Chávez, Petróleos de Venezuela (PDVSA) está emprendiendo una nueva apertura en la estatal petrolera.

La semana pasada, el presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, anunció que 47 empresas fueron invitadas a participar en el proceso de licitación para desarrollar cuatro áreas del bloque Carabobo de la Faja Petrolífera del Orinoco, en condición de socios minoritarios, con un máximo de 40% de participación. Cada una de las cuatro áreas del bloque Carabobo tendría una producción estimada de 200.000 a 240.000 barriles diarios a partir del 2014.

Llama la atención que el ministro Ramírez declaró que los costos de producción estarían entre $3 a $4 por barril, lo cual es una falacia, ya que el costo real estaría en el orden de $9 a $10, si se toman en cuenta la depreciación, el costo del dinero y otros factores.

Ramírez también anunció que PDVSA construiría en la zona de Soledad, estado Bolívar, dos mejoradores de crudo, cada uno con capacidad de procesar hasta 240.000 barriles diarios de crudo extrapesado, convirtiéndolo en crudo mediano.

Extraña que el ministro Ramírez no habló del costo de los dos mejoradores. Pero, tomando en cuenta que los cuatro mejoradores anteriores, con una capacidad conjunta de unos 520.000 b/d de crudo mejorado requirieron inversiones de unos $17 mil millones, antes de entrar en producción, y si se aplica una simple regla de tres, se tendría que los 800.000 b/d de nueva capacidad proyectados podrían costar unos $26 mil millones. Pero, agregando el impacto de la inflación mundial, el costo probable no sería menor de $32 mil millones. De esta cifra, PDVSA tendría que aportar $19.200 y $12.800 millones los socios. Es muy poco probable que PDVSA pueda aportar tal suma.

Este proyecto de apertura nace no sólo con mentiras sino con plomo en las alas. Entre las 47 empresas invitadas a participar en la licitación no están ExxonMobil ni ConocoPhillips, dos de las petroleras con mayor tecnología y experiencia en estos proyectos. Además, muy pocas (por no decir, ninguna) de las 47 invitadas cuenta con el capital, la experiencia y la tecnología necesarias para desarrollar un bloque de esta envergadura.

Otro bemol es que resulta muy difícil que un inversionista racional arriesgue tanto capital en un proyecto donde tendría 40%, o menos, de participación. Mucho menos si no tiene el control de la gestión operativa, factor crítico para asegurar el rendimiento del capital. Además, los inversionistas tampoco arriesgarán capital sin tener garantías de arbitraje internacional, sobre todo después del mal precedente sufrido por ExxonMobil y ConocoPhillips. Esas petroleras abandonaron el año pasado sus inversiones en Venezuela, a raíz de que el gobierno les cambiara las reglas.

Quizás las empresas están dispuestas a participar en el proceso de licitación y correr la arruga hasta mayo de 2009, cuando se darán a conocer los ganadores. Esa estrategia sería sensata y se sustentaría en la tesis de que 2009 será un año difícil económicamente para Venezuela, por lo que Chávez y Ramírez estarán más proclives a ceder en sus rígidas posiciones.

Apalancamiento y productividad

por Pedro Schwartz

Pedro Schwartz es Presidente del MTS Spain, profesor de la Universidad San Pablo CEU de Madrid y Académico Asociado del Cato Institute.

Una nueva doctrina se ha adueñado de los medios de comunicación y de las cámaras parlamentarias: al parecer, el pensamiento capitalista que Adam Smith ayudó a crear hace dos siglos ha sido arrumbado al basurero de la historia por la presente crisis financiera y Gordon Brown, el primer ministro británico, ha sustituido a Smith en el panteón de los grandes pensadores. Para Brown y otros refundadores del capitalismo, el apalancamiento y la innovación financiera son de mala nota. Pues bien, aún tienen mucho que decir Adam Smith y los otros grandes economistas de la tradición liberal sobre la contribución de la actividad financiera a la riqueza de las naciones.

Como bien dijo Adam Smith en su gran tratado de economía de 1776, “el consumo es el único fin y propósito de la producción”. A pesar de su sencillez, esta doctrina no es fácil entender, especialmente en estos momentos de crisis en que toda nuestra atención está fija en la parte instrumental de la actividad económica y dentro de ella, en la más remota y abstracta, cual es la finanza. Cómo organizar y encauzar la actividad financiera capitalista para fomento de nuestro bienestar, esa es la gran cuestión del momento.

La idea de consumo es mucho más amplia de lo que suele entenderse. Incluye, no sólo la satisfacción de nuestras necesidades corporales y mentales, sino todo aquello que forma parte de lo que valoramos, incluso lo que no toca directamente a nuestra persona. Por ejemplo, el bienestar de los hijos formará parte del “consumo” de los padres incluso cuando ya no sean de este mundo; y lo mismo cabe decir del progreso general de los conocimientos para un científico.

De esto se deduce que el consumo no es algo momentáneo sino que se extiende en el tiempo. Los individuos intentamos organizar nuestra producción y distribuir el consumo a lo largo de toda la vida, o más allá incluyendo una o dos generaciones más. Eso implica que los individuos tendremos diferentes necesidades de financiación en cada momento de la vida. Durante los años de niñez, crecimiento y formación, las personas consumimos e invertimos mucho más de lo que producimos: para ello, habremos de utilizar los ahorros de personas que se encuentren en otro momento de la vida en que consumen menos de lo que producen y que acumulan ahorros para un futuro más lejano. Típicamente, una familia joven se endeuda a cambio de prometer la devolución con réditos en momentos de mayores disponibilidades. Las personas de edad más madura estarán en disponibilidad de prestar sus ahorros, y así acabar la vida con medios suficientes para mantenerse en el retiro y dejar tras de sí justo lo que quieran pasar a sus descendientes. Las meras diferencias de situación en la vida, pues, inclinan de por sí a las distintas personas hacia diferentes patrones de consumo y ahorro y dan ocasión a intercambios financieros convenientes para todas la partes.

Otra diferencia entre los individuos en materia de consumo es su aversión o inclinación al riesgo. Las personas adversas al riesgo tenderán a ahorrar más por término medio en la vida y las inclinadas al riesgo a endeudarse más. Me refiero al riesgo puro que estudió Frank Knight en su tesis doctoral de 1921, no a la incertidumbre normal de los asuntos humanos, para cubrirse de la cual es posible contratar un seguro. En toda sociedad progresiva hay empresarios dispuestos a buscar réditos con proyectos e ideas de mayor varianza en los resultados. No todos los amantes del riesgo son productivos: un ladrón de viviendas corre riesgos detrayendo recursos de otros para poder consumir sin demora. Sí que es productivo el empresario que reduce su consumo, aplica el capital que ha acumulado y se endeuda, para invertir con la esperanza de obtener réditos en proyectos cuya productividad otros no hayan sabido ver. Ésta es otra oportunidad para intercambios financieros, una oportunidad que en este caso fomenta la aparición de un tercer actor, el intermediario financiero. Como los adversos al riesgo prefieren mucha liquidez en sus colocaciones, mientras los de ánimo empresarial se embarcan en inversiones de largo plazo y poco líquidas, hay un papel para las instituciones capaces de transformar ahorros liquidables a corto plazo en inversiones más fijas a largo.

En este punto interviene el apalancamiento como instrumento que magnifica la productividad de las apuestas empresariales. Apalanca el banco o intermediario financiero que, no sólo corre el riesgo al transformar ahorros a corto plazo en inversiones a largo, sino al multiplicar los ahorros originarios concediendo crédito por un valor mucho mayor que el depósito inicial. Apalanca quien contrata a futuro, o toma unas opciones, o realiza unos swaps de divisas o tipo de interés, o vende acciones a la baja sin cobertura, con riesgo de tener que aumentar el colateral de garantía si las expectativas se vuelven en contra. La cuestión es siempre la misma: lo mantenido en caja para una posible necesidad de liquidación es siempre mucho menos que las obligaciones incurridas: eso vale para los depósitos bancarios igual que para las ventas de materias primas o de títulos sin tener más que una cobertura parcial.

La tentación en momentos de crisis financiera del sistema en su conjunto es prohibir o limitar drásticamente todos esos apalancamientos. Con medidas mal consideradas de este tipo se perdería la productividad nacida de apuestas con éxito y con muchos más fondos que los originales, por proyectos que puedan resultar muy productivos. No se trata pues de acabar con el capitalismo salvaje o el neoliberalismo, sino de alcanzar ese delicado punto de regulación que evite accidentes catastróficos sin perder las ventajas de apalancar o de multiplicar riesgos empresariales productivos. ¿O es que queremos que nuestras economías dejen de crecer?

Morales: Expulsión de la DEA no significa romper relaciones con EEUU

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El presidente de Bolivia, Evo Morales, habla ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en las oficinas generales de la ONU en Nueva York, el lunes 17 de noviembre de 2008.
Bebeto Matthews / Foto APs
El presidente de Bolivia, Evo Morales, habla ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en las oficinas generales de la ONU en Nueva York, el lunes 17 de noviembre de 2008.

El presidente boliviano, Evo Morales, reiteró el lunes que la agencia antidrogas estadounidense no operará en Bolivia mientras él sea presidente, pero que “eso no significa romper las relaciones con Estados Unidos”.

La agencia antidrogas estadounidense (DEA) no “es la solución de la lucha contra el narcotráfico” y Bolivia “quiere que se transparente la utilización de recursos económicos” por parte de Estados Unidos, aseguró Morales a los medios de comunicación en las Naciones Unidas.

El mandatario dijo que él quiere mejorar las relaciones diplomáticas, de comercio y de cooperación con Washington.

“Yo creo que el mundo ha empezado a cambiar. En Bolivia me llaman el indio presidente y en Estados Unidos ya hay un negro presidente”, dijo Morales durante una rueda de prensa, haciendo referencia al presidente electo estadounidense Barack Obama.

“Me interesa mejorar las relaciones con el nuevo presidente y queremos que impere el respeto de nación a nación, de presidente a presidente”, agregó.

Morales ordenó recientemente la suspensión de operaciones de la DEA, a la que acusó de espionaje. Las relaciones entre Estados Unidos y Bolivia son muy tensas desde entonces y desde que Morales ordenara la expulsión de Bolivia del embajador estadounidense Philip Goldberg por sospechas de injerencias.

El lunes, el presidente boliviano insistió en la importancia de que el dinero estadounidense sirva en términos de cooperación y “no de conspiración”.

Aunque Morales insistió en querer mejorar relaciones con el gobierno de Obama, el presidente criticó a Estados Unidos por no haber condenado de forma clara “los actos conspirativos” de la oposición en su país.

Durante un discurso a la Asamblea General de la ONU, realizado antes de hablar con los medios, Morales habló del conflicto que su gobierno sufrió recientemente con líderes opositores autonomistas.

“Estados Unidos no repudió ese acto de terrorismo, de genocidio, de sedición”, declaró el presidente, que más tarde agradeció a la comunidad internacional, a UNASUR y a la ONU su apoyo durante el conflicto.

Durante la rueda de prensa, Morales insistió en que “algunos actos conspirativos no han sido condenados por el embajador de Estados Unidos en mi país”.

Morales añadió que Bolivia es capaz de luchar contra el narcotráfico sin ayuda de la DEA y que confía en el apoyo de Europa, países latinoamericanos y Rusia para lograr erradicar el problema.

“Bolivia va a plantear a UNASUR la regionalización de la lucha contra el narcotráfico”, explicó Morales, con tono confiado. “Siento que hay interés en Europa de unirnos y combatir el narcotráfico”.

El presidente boliviano dijo que el dinero estadounidense de la DEA siempre acababa “volviendo a Estados Unidos” y que los consultores siempre eran estadounidenses.

Como parte de una visita relámpago a Estados Unidos, Morales viajará el martes a Washington para participar en la reunión anual de la Organización de los Estados Americanos (OEA). El presidente no tiene previsto reunirse con representantes de la futura administración estadounidense, dijeron representantes de su gobierno durante la última semana.

Huracanes agravan la escasez en Cuba

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Una mujer evacua sus pertenencias en Florida, Camaguey hoy, 8 de noviembre de 2008, antes de la llegada del Huracán Paloma, que alcanzó este sábado la categoria cuatro e en la escala Zaffir Simpson y calificado de "extremadamente peligroso". La llegada del "Paloma" a la mayor isla de las Antillas se produce apenas diez semanas después de que otros dos huracanes arrasaran Cuba, causando siete muerte y pérdidas valoradas en 8.600 millones de dólares (6.760 millones de euros). EFE/Rolando Pujol
Una mujer evacua sus pertenencias en Florida, Camaguey hoy, 8 de noviembre de 2008, antes de la llegada del Huracán Paloma, que alcanzó este sábado la categoría cuatro e en la escala Zaffir Simpson y calificado de “extremadamente peligroso”. La llegada del “Paloma” a la mayor isla de las Antillas se produce apenas diez semanas después de que otros dos huracanes arrasaran Cuba, causando siete muerte y pérdidas valoradas en 8.600 millones de dólares (6.760 millones de euros). EFE/Rolando Pujol

Incluso antes de que el huracán Paloma azotara la costa sudeste de la isla con vientos de más de 140 millas por hora, muchos cubanos bromeaban diciendo que ya conocían la secuencia de los ciclones que azotaron la isla en los tres últimos meses: primero llegó Gustavo, después Ike y ahora No hay.

No hay plátanos.

No hay piñas.

No hay materiales de construcción para los que tratan de reparar sus viviendas.

¿Qué quedó entonces?

“Todavía nos queda el sentido del humor”, afirmó Carlos Humberto, un hombre canoso de unos 60 años que alquila habitaciones a los turistas.

Pese al buen humor, los cubanos siguen luchando tras la devastación que han dejado tres huracanes en tres meses, con un saldo de $10,000 millones en daños.

Esto se añadió a lo que ya era una crisis de vivienda: más de 500,000 viviendas fueron destruidas en la isla desde agosto. Miles de familias pasan las noches en los pasillos y aulas de escuelas en las provincias más afectadas, como Camagüey y Holguín.

La televisión informa desde la Universidad de Camagüey que unas 1,000 personas siguen refugiadas en el centro docente después del paso devastador de Paloma por el pueblo costero de Santa Cruz del Sur.

“Reconstruiremos, pero, como es lógico, no lo haremos tan cerca del mar”, dijo Raúl Castro a los afligidos vecinos durante una visita reciente a la universidad. “¿Qué sentido tiene reconstruir junto al mar si vamos a tener que volver a construir cuando pase el próximo ciclón?”

Sin embargo, las promesas de reconstrucción son imposibles de cumplir debido a la escasez de madera y planchas de metal para los techos. Hay tanta demanda de materiales de construcción que las autoridades han pedido a la población que denuncie el acaparamiento, declararon varios vecinos a The Miami Herald.

“Es una buena medida”, dijo María Luz, que gana un dinero extra haciéndole trenzas a los turistas en La Habana Vieja. “Nos protege de la gente que quiere comprar todo lo que puede para revenderlo más caro”.

Después que los huracanes Gustavo y Ike azotaron el país en agosto, el gobierno despachó camiones cargados de plátanos a las zonas afectadas. Entonces comenzaron las bromas de que estarían comiendo plátanos varias semanas.

En momentos que casi una tercera parte de los sembrados están arrasados, no hay plátanos en ningún lugar. A los turistas que ordenan platos confeccionados con plátanos se les pide que escojan otros platos del menú.

“Podemos conseguir malanga, pero los plátanos se han puesto difíciles”, dijo Duniel, de 23 años, que se dedica a pasear turistas en un bicitaxi. “Si uno consigue alguno ya están negros, demasiado maduros”.

También escasean algunas variedades de frutas, sobre todo piña. Los ciclones destrozaron muchos de los campos donde se cultivan. Carlos Humberto, el hombre que alquila habitaciones a los turistas, acostumbraba a ofrecer a sus huéspedes una ensalada de frutas en el desayuno, pero ahora se disculpa porque sólo puede servir unas pocas tajadas de piña.

“Para conseguir las piñas debo recorrer en bicicleta varios mercados”, dijo.

Aunque Estados Unidos ofreció a Cuba asistencia por valor de $6 millones en siete ocasiones después del paso de los ciclones, el gobierno rechazó la ayuda alegando que lo que tenían que hacer era levantar el embargo económico.

En las calles de La Habana muchos todavía abrigan esperanzas de que se reciba la ayuda estadounidense, estimulados por las noticias del triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales.

“Esperamos que cambie las relaciones con Cuba”, dijo Francisco Mora García, de 43 años, sentado en la escalinata del Capitolio, en malas condiciones y lleno de moho. “¿Acaso los americanos no dicen que es hombre que quiere cambios? Esperamos que así sea”.

Mora García, quien dijo que había salido de la isla durante el éxodo del Mariel y vivió en California antes que lo deportaran hace seis años debido a una infracción que calificó de poca importancia, también espera que haya cambios en las calles de La Habana.

Pedía monedas, champú, jabón o cualquier otra cosa que los turistas estuvieran dispuestos a darle.

“La vida aquí es muy dura y nada mejora”, afirmó.

Mártires por voluntad

Los argentinos nos hemos convertido en un rebaño de inconformistas que no pasamos de la queja a la acción y simplemente dejamos hacer, pasivamente, al Gobierno.

“Todos los demás son culpables, salvo yo.”
Louis-Ferdinand Céline

A veces, es necesaria una pausa, una suerte de toma de distancia para poder observar como si pudiese acaso serse una extraña en esta geografía y contemplar el escenario como se contempla una obra literaria. Comedia, ficción, tragedia… Todo puede ser y nada es. Tan difícil etiquetar lo que acontece como lograr una exégesis válida de la reacción del público frente a hechos que ya ha presenciado un sinfín de veces. No hay asombro pero tampoco hay suficiente desdén.

En plateas, palcos y tribunas el silencio ensordece, y de pronto, algún quejido distante hace a las veces de eco y de sostén para un mutismo inexpugnable.

Al frente, todos aquellos que alguna vez escucharon de ese mismo público la súplica lacerante: “Qué se vayan todos”. Todos… Y todos, en argentino básico, es siempre ninguno. Son vericuetos de una manera de ser que demandaría infinidad de páginas para explicar una mínima parte de lo que implica la argentinidad tal como se manifiesta en esa actualidad: inmutable a pesar…

Aún no termina de caer la última hoja del calendario, pero el bicentenario y un sinfín de eventos más –la muerte de un modelo, por ejemplo– intentan una algarabía que no halla demasiados adeptos. La causa de los festejos es tibia o demasiado “light”, como se dice actualmente. Los negocios se llenan de fantasía navideña, hay ofertas de pan dulce, de guirnaldas, de nieve artificial, casi tan artificial como la gente que, detrás de la vidriera, mira.

En pocos días nada más, volveremos a tener la gran noticia y, entonces, todos los canales mandarán sus móviles para averiguar dónde se consigue el tesoro que se ha de anunciar: en los últimos 5 años, el Secretario de Comercio, no se privó de emular a Santa Claus para “regalar” al “gran pueblo argentino” la canasta navideña a un precio irrisorio. Si acaso la Sidra vale mil, Guillermo Moreno nos la ofrecerá a diez. Las góndolas esperan y los ciudadanos… ¿los ciudadanos? Los ciudadanos, pese a que ninguno de los años pasados halló semejante obsequio oficial, también siguen esperando, la magia navideña de los K. Resulta bastante extraño…

No cabe otra explicación a la apatía que merodea la ciudad. ‘Nadie está conforme con el gobierno actual’: sería esa aproximadamente la síntesis de lo que se ve y escucha sin detenerse demasiado a analizar. Pero esa disconformidad se paraliza en las múltiples formas que se ofrecen como si fueran clases de yoga para ahogar la ansiedad: Diego Maradona debutando con la selección nacional, la Copa Davis sin Rafael Nadal (el heroísmo sin riesgo es tan vil como el triunfo sin rival), la efedrina como novedad cerca de los mexicanos que son pura casualidad, el aquadance, el bailar bajo la lluvia o el no bailar, los embarazos que se contagian terminando de matar el sentido de la maternidad, y la crisis mundial…

El consuelo que cayó del cielo. No debe haber punto del planeta donde se festeje tanto la crisis de los mercados como se celebra en Balcarce 50. Bienaventurados los austriacos, los ingleses, y los escoceses de aquella tríada que pregonaron la libertad de la oferta y la demanda. Say, el de la ley, hoy es endiosado en la quinta de Olivos por ser el salvador de una Argentina que se dignifica en el saqueo y en la mentira.

Si no hubieran estallados las Bolsas del mundo, ¿qué salida les quedaba a Néstor y a Cristina? Hoy se erigen paradigmas ejemplificadores. Son para sí mismos la alternativa a un capitalismo que nada tiene que ver con los indicadores que se convierten, para el hombre medio, en palabras familiares siendo tan ajenas y distantes. El MERVAl, el BOVESPA, el DOW JONES, el NASDAQ…

Doña Rosa convive con ese elenco como si fuera la nómina del equipo que ha de enfrentar a la selección nacional el próximo miércoles redimiendo a un Maradona convertido en icono cultural de la argentinidad.

Vivimos en la falacia más trivial o tribal… Ni siquiera sabemos de qué tratan los temas que discutimos cotidianamente. Nos venden AFJP como el enemigo y al ANSESS como el prototipo del redentor capaz de devolvernos lo que ya no tenemos: interés.

A esta altura de los acontecimientos, mientras Cristina Kirchner se pasea por Estados Unidos y África dando cátedra del modelo nacional, es decir, de cómo llenar las arcas de un Estado entendido únicamente como bolsillo del matrimonio presidencial, es justo reconocer aunque duela hasta en la piel, que el Gobierno hace aquello que el pueblo le permite hacer.

Aún cuando esa afirmación me genere un sinfín de detractores que se sienten ajenos al rebaño que supimos aprender a ser, no hay forma de analizar al país sino se asume lo que hay en él. Una masa amorfa que se maneja con extrema sencillez y una suerte de beneplácito por pertenecer a ella aunque haya, en el fondo, algunos plenamente conscientes de lo que sucede sin suceder. No estamos en el reino de los bienpensantes sino en la época de los biendolientes, como diría Pascal Burckner en su filosofía.

Estamos haciendo un culto a la desesperación convencional, la religión de lloriqueo obligatorio, el conformismo del infortunio. “Sufro luego valgo” sintetiza Bruckner. Y así es, los argentinos en vez de rivalizar en la excelencia, en el entusiasmo, competimos en la exhibición de las desdichas que presuntamente soportamos.

Consagramos una idolatría al dolor que no conduce al aprendizaje de la experiencia, y a la fortaleza sino a la blandenguería. Encontramos el confort en la derrota. ‘Nos saquean’, protestamos sentados leyendo el diario.

Eso explica que ante la confiscación alevosa de ahorros particulares, las plazas no se colmen, eso hace que ante la sangre derramada frente a delincuentes inescrupulosos y autoridades que no ven lo que no quieren ver, presenciemos por TV los reclamos de unos pocos. Porque si no somos la totalidad de los ciudadanos, siempre seremos pocos y vapuleados.

Los números, recordemos, en esta geografía los maneja el INDEC, también es oficial la cifra de cuánta gente se moviliza, el ritmo de los tiempos y las fiestas si acaso llegan… Una semana de vacaciones en octubre genera algarabía y acalla otros temas que están fogoneando la vida. Son conductas argentinas. Conductas de mártires autoproclamados de ante mano, es decir, antes incluso de que sobrevenga la desdicha.

En esa condición, siempre será bienvenido el héroe que redima, y quién está presto a ejercer ese rol no deja de ser jamás el gobierno disfrazado de Estado benefactor. A ese Estado, que no es el Estado real que concibieron los artífices del sistema en la antigua Grecia, estamos inclinados y rindiendo pleitesía. Callados y casi autistas… De nosotros, depende la salida. © www.economiaparatodos.com.ar

Oposición: no la tiene que unir el espanto, sino un proyecto de país

Los opositores al kirchnerismo deben devolver a la Argentina el respeto a las instituciones y la decencia republicana a partir de un consenso político y económico.

Es casi una constante escuchar a la gente reclamarle a la oposición que se una. Analistas políticos, periodistas y la gente en general se pregunta, ante los continuos desprecios hacia las instituciones que suelen demostrar los Kirchner, ¿dónde está la oposición? ¿Por qué no se une? Uniones que terminaron en un fracasado amontonamiento fue el caso de la Alianza. La cuestión era derrotar al duhaldismo en las elecciones de 1999, pero más allá de ese objetivo no había consenso entre sus miembros sobre cuáles debían ser las políticas públicas si llegaban al poder. Y así ocurrió. Ganaron las elecciones pero las divisiones internas de la Alianza terminaron destruyéndolas.

En rigor, hoy no se observa, en general, una oposición que comprenda en forma integral lo que, a mi juicio, necesita el país. En muchos casos no son otra cosa que una variante del oficialismo pero menos agresiva. Por ejemplo, en el caso de las AFJP, he escuchado a muchos opositores decir que estaban de acuerdo con terminar con el régimen de capitalización y estatizar el sistema previsional, pero que exigían que el gobierno fuera controlado en el uso de los fondos. Dicho en otras palabras, denunciaban al gobierno por querer hacer caja con los ahorros de la gente, pero no denunciaban la violación del derecho de propiedad que la gente va a sufrir con la expropiación de sus ahorros. Es como si algunos opositores sostuvieran, como único argumento, que ellos son estatistas buenos y que los Kirchner son estatistas malos. Algo parecido ocurrió en su momento con la 125. No se discutía la falta de igualdad ante la ley que sufría el campo, sino que se discutía hasta que nivel podía el Estado avanzar en esa falta de igualdad. Lo que debatían era cuál podía ser el nivel de expropiación al campo. No la expropiación misma.

Algunos argumentan que la democracia argentina es joven y hay que esperar a que madure. Quiero recordar que Franco muere en 1975 y las primeras elecciones libres son en 1977 (solo 6 años antes que en Argentina) y sin embargo España creció integrándose al mundo.

En Chile, las elecciones luego del gobierno de Pinochet, fueron en 1990, 7 años después de las elecciones argentinas en 1983.

En Brasil, después del gobierno militar que comenzó en 1964, las primeras elecciones fueron en 1985 y nuestro vecino, si bien no es la perfección en materia de políticas públicas ha logrado, por ejemplo, que un presidente como Lula, que venía de la izquierda más reaccionaria, no se disparara al infinito. De manera que eso de la juventud de nuestra democracia es, desde mi punto de vista, un argumento sin demasiada fuerza.

No me caben dudas de que restablecer un mínimo de decencia en el país y de respeto a las instituciones sería un gran alivio, luego de 5 años y medio de comportamientos ordinarios, groseros y prepotentes, solo tolerados por la gente gracias a la diosa soja que comenzó a subir allá por el 2003 y permitió que la ignorancia, el resentimiento y la prepotencia fueran aceptadas a cambio de comprar electrodomésticos en 24 cuotas sin intereses (otras de las mentiras que supimos inventar). Pero de nada sirve continuar con la combinación de políticas populistas y comportamientos más educados porque nunca vamos a salir del círculo vicioso en el que estamos. No se trata de sustituir un populismo maleducado por otro educado. Se trata de respetar las instituciones y de aplicar políticas públicas consistentes que nos permitan crecer de manera de terminar con el clientelismo político surgido de la pobreza, el que, su vez, le da paso al avasallamiento de las instituciones. La pobreza es el gran negocio de los gobiernos autocráticos y populistas.

Desde el inicio de Economía Para Todos vengo insistiendo con que no sólo hay que votar cada tanto y luego el que gana puede hacer lo que quiere. Lo primero que tenemos que definir son las reglas de juego que deben imperar en el país, cualquiera sea el partido político que gane. Luego vemos la mejor forma de elegir. Sin dudas que el voto es el camino. Pero el voto, por sí solo, no resuelve nada. Es más, aceptar la votación sin limitar el poder del gobierno elegido consiste en pavimentar el camino a la autocracia, porque una vez que un déspota, aunque sea con pocos votos, se hace del monopolio de la fuerza, puede transformar el país en un infierno, y los costos de quitarse de encima a ese autócrata terminan siendo muy altos, porque los autócratas están dispuestos a cualquier cosa con tal de mantener el poder. Es más, saben que si pierden el poder, una vez en el llano, corren el riesgo de ir presos por sus actos de corrupción y abusos del poder.

¿Cuáles podrían ser esas reglas básicas que debería adoptar la oposición, además de una forma de gobierno basada en una democracia republicana? Como mínimo las siguientes:

1. Integrar política y económicamente al mundo a la Argentina. Incorporarnos al comercio mundial tiene que ser visto como una oportunidad para captar un mercado de 6.200 millones de potenciales consumidores. No tenemos que ver el mundo como un peligro, sino como una gran oportunidad.

2. Un categórico respeto por los derechos de propiedad de manera de atraer el ahorro hacia el país para que este se vuelque a financiar el consumo y las inversiones. La Corte Suprema de Justicia es un bastión fundamental al momento de limitar el abuso de poder del Ejecutivo. Una Corte que limite a un Estado depredador es clave para abrir el camino al crecimiento.

3. Una política tributaria que deje de expoliar al contribuyente para sostener estructuras burocráticas corruptas. Una política tributaria con menos impuestos y más bajos reduciría el premio por evadir e incorporaría al mercado formal a millones de personas que hoy no tienen otra alternativa que vivir en la informalidad porque, de lo contrario, serían simples esclavos de un Estado depredador.

4. No somos el ombligo del mundo y tenemos que atraer inversiones. Por lo menos hay dos condiciones básicas para atraerlas: a) no aplicarles impuestos altos y b) respetar los derechos de propiedad. Sin estas dos condiciones, los capitales se van a otro país. El mundo puede vivir sin Argentina. Tenemos que entender que el resto del mundo no se desvive por nosotros. Por el contrario, hoy directamente nos ignoran.

5. Toda inversión tiene que estar basada en el principio que el empresario tiene que invertir para ganarse el favor del consumidor y no, como hasta ahora, que muchos empresarios buscan el favor del funcionario público para que les reserven el mercado y luego ponen unos pocos dólares para justificar antes las cámaras de televisión la inauguración de una planta incapaz de competir a nivel internacional.

6. Establecer una legislación flexible que incentive la contratación de personal en vez de espantar a las empresas a la hora de contratar mano de obra. Con el argumento de defender a los trabajadores, se ha establecido en Argentina una legislación laboral que solo defiende, y parcialmente, a quienes están dentro del mercado laboral, dejando fuera del mismo a millones de personas que trabajan en la informalidad o directamente no pueden trabajar.

7. Impulsar una profunda reforma del Estado que deje de ser la máquina de impedir que es hoy, con el solo objeto de coimear a quienes quieren producir o bien para que los burócratas justifiquen su existencia. El Estado está para defender los derechos a la vida, la libertad y la propiedad. No para violar dichos derechos.

El listado podría ser más amplio, pero me conformaría con que la oposición adoptara estas mínimas políticas públicas para lograr el desarrollo de la Argentina. No hay que inventar grandes cosas. Simplemente copiar lo que han hecho tantos países que salieron de la pobreza.

En síntesis, la idea es evitar que a la oposición no la una el espanto ante tanto falta de decencia, sino un conjunto de políticas públicas que no solo permitan terminar con la actual destrucción del país. Eso hay que evitarlo, pero también hay que construir en base a proyectos de largo plazo y no solo sacarse de encima al actual autócrata para que luego, ante el fracaso del amontonamiento, venga otro autócrata, porque los que se amontonaron ante el espanto, no consiguieron que la población pudiera disfrutar de una mejor calidad de vida en libertad. © www.economiaparatodos.com.ar

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