Estados Unidos en la era post Bush

ANDRES OPPENHEIMER

Es muy probable que el sentimiento antiestadounidense disminuya en todo el mundo en los próximos años, por motivos que van más allá del hecho de que el presidente George W. Bush –convertido en un símbolo casi universal de la arrogancia política– deje la Casa Blanca.

Según un nuevo informe del Consejo Nacional de Inteligencia, el departamento que realiza pronósticos a largo plazo para la comunidad de inteligencia del gobierno de Estados Unidos, hay otras tendencias que influirán más profundamente que la partida de Bush –o la reciente elección del primer presidente afroamericano en la historia estadounidense– y que hacen prever una cierta recuperación de la imagen del país en el resto del mundo.

El estudio, Tendencias Globales 2025: un mundo transformado, que acaba de salir y se puede leer en la página web del Consejo Nacional de Inteligencia, dice que –irónicamente– el gradual declive de Estados Unidos como única superpotencia mundial en los próximos años traerá aparejada una disminución del sentimiento antiestadounidense.

Entre ahora y el año 2025 ”la característica más notable del “nuevo orden” [mundial] será la transformación de un mundo unipolar dominado por Estados Unidos en una nueva jerarquía relativamente desestructurada de viejas potencias y naciones emergentes”, a la que se sumarán entidades no estatales como grupos de opinión transnacionales, dice el informe.

Esto significa que Estados Unidos, en vez de ser la única potencia mundial, será en 2025 la más grande entre varias potencias similares, y que China, India y Europa –en ese orden– no estarán demasiado a la zaga.

En el nuevo mundo multipolar globalizado, consigna el informe, los siguientes factores contribuirán a reducir el sentimiento antiestadounidense:

Muchos países desconfían de las grandes potencias, independientemente de cuáles sean esas potencias. A medida que el poder militar de China aumente y el país asiático se convierta en la segunda economía del mundo, el recelo del mundo se dirigirá contra esa nación, “y la función de contrapeso de Estados Unidos será más apreciada”.

Estados Unidos se beneficiará de un probable cambio en el pensamiento político en una buena parte del mundo. El respaldo al terrorismo ha disminuido de manera contundente en muchos países islámicos, señala el informe. ”Hay menos musulmanes que consideran que los atentados suicidas son justificables, y la simpatía por Osama Bin Laden ha disminuido”, afirma.

En tanto crezcan grandes mercados emergentes en Asia y otras regiones, ”la globalización será cada vez menos identificada con la “americanización”, señala el informe. A medida que los países en desarrollo avancen y se expandan sus clases medias, como ha ocurrido en las últimas décadas en Asia, ”las ideas y costumbres extranjeras que provocan rechazo en esos países empezarán a ser indentificadas como producto de la modernidad, más que del expansionismo estadounidense”, agrega el informe.

En cuanto a cómo será el mundo en el año 2025, el estudio dice que probablemente esté dividido en tres grandes bloques –Norteamérica, Europa y Asia–, mientras la mayoría de los países sudamericanos y africanos, con la posible excepción de Brasil, seguirán siendo actores secundarios. El regionalismo asiático –producto del creciente número de acuerdos comerciales entre países asiáticos– será una de las más importantes tendencias económicas, según el informe.

Las ocho economías más grandes del mundo en el 2025 serán, en este orden, Estados Unidos, China, India, Japón, Alemania, el Reino Unido, Francia y Rusia. Con la excepción de Brasil, ”Latinoamérica seguirá desempeñando un rol marginal en el sistema internacional”, afirma.

Mi opinión: Gran parte del sentimiento antiestadounidense de los últimos años, especialmente en Sudamérica, donde las encuestas revelan algunos de los niveles más altos de sentimiento antiestadounidense del mundo, tiene más que ver con las políticas unilaterales de Bush que con un rechazo a los valores o a la cultura estadounidense.

Ahora que Bush se va, ese sentimiento ha comenzado a disminuir. Una encuesta reciente realizada en 21 países por el Pew Global Attitudes Project reveló que la imagen de Estados Unidos ya ha empezado recuperarse en muchos países, incluyendo China, India y Corea del Sur.

Esa tendencia podría acelerarse con la asunción del presidente electo Barack Obama, su posible decisión de terminar los juicios militares en la base estadounidense de Guantánamo, el comienzo de la retirada de tropas de Irak, y políticas más activas para reducir el calentamiento global, además de las tendencias de fondo citadas en el estudio del Consejo Nacional de Inteligencia.

Esta claro que el presidente venezolano Hugo Chávez y otros líderes narcisistas-leninistas seguirán despotricando contra el Tío Sam, pero eso sólo ayudará a exponerlos como demagogos que buscan un conflicto con Washington para justificar sus presidencias vitalicias. Obama tiene la mejor oportunidad en mucho tiempo para recuperar la imagen externa de Estados Unidos. Es de esperar que no la desaprovechará.

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